29 diciembre 2007

Por qué escribo


Escribo porque siento la necesidad de expresarme, de lanzar a los cuatro vientos lo que pienso, lo que siento y lo que vivo, y que viaje hasta los confines del universo.

Escribo porque quiero compartir con otras personas y enriquecerme con lo que ellas me compartan. Las palabras me parecen mágicas y poder hacer que viajen y lleguen a cualquier lugar es como hacerlo yo mismo, pues de mí han surgido y son como mis embajadoras.

Escribo porque luego, mis palabras, vuelven cargadas de ilusiones, de esperanza, de inquietudes, en suma, del espíritu que me las devuelve, y al yo recibirlas es mi espíritu quien lo hace y se identifica haciéndome crecer más.

Escribo porque mi piel no marca el final de mí, es tan sólo como la membrana de una célula que no tiene sentido por sí misma. Yo Soy algo más y estoy hecho también de vosotros, los que me leéis y me regaláis vuestras palabras permitiéndome conocerme mejor y amplificar mi universo.

En suma, escribo porque estoy hecho de palabras, puesto que por medio de la Palabra fui creado y Soy Palabra hecha carne, Verbo enamorado del Creador que se regocija al contemplar su Creación.

Los Santos Inocentes


El 28 de diciembre se celebra el día de los Santos Inocentes, siendo costumbre gastar bromas a la gente, tanto en plan personal como los mismos medios de comunicación. Si el receptor de la broma se la cree se le suele llamar “inocente”.

¡Qué bonita palabra la de inocente! A veces se busca una mano inocente para sacar algo, otras se insulta a alguien llamándole inocente. Parece que se usa de una forma un poco arbitraria, ¿no? Incluso se habla de la edad de la inocencia y de la pérdida de la misma.

No estoy de acuerdo en que se deba perder obligatoriamente la inocencia. Si tal cosa sucediera, visto de un modo determinado pasaríamos a ser culpables ¿no? Al fin y al cabo en un juicio se trata de probar la inocencia del acusado. ¿Qué pasa, que dentro de un juzgado queremos ser inocentes y en la calle sentimos que es vergonzoso?

La inocencia me parece una de las virtudes más bellas. Creo que podemos cumplir años y con ellos saber más cosas, tener más conocimiento, pero sin perder la inocencia. Si la experiencia y el conocimiento van unidos a la inocencia apuntan al camino de la sabiduría.

La inocencia es vivir en el presente, olvidarse de otras veces que ya pasó eso, que ya viví lo otro, que fulanito es así o asá… Sin inocencia no puede haber confianza. Quizá Dios sea la máxima expresión de la inocencia, pues seguir confiando y dando nuevas oportunidades a esta humanidad bien lo demuestra, como bien lo mostró el maestro Jesús cuando dijo: “dejad que los niños se acerquen a mí…” Ellos –los niños- son el máximo reflejo de la inocencia, aunque por desgracia nuestro actual estilo de vida esté acabando con ella a una edad cada vez más temprana.

Y en tal día como hoy, no debemos olvidar que se realizó en Belén la matanza de todos los niños menores de dos años. Eso es lo que conmemora esta fecha. Deberíamos tenerlo en cuenta antes de gastar una “inocentada”.

Por cierto, cada vez que nos aprovechamos de otro ser que es inocente estamos renovando aquella matanza. Cada día, dos mil ocho años después de esta masacre, se sigue matando inocentes. ¡Todavía!

¿Es para reírse?

25 diciembre 2007

Ya es el tiempo


Cree en ti,
siente la fuerza que hay en tu interior,
prepárate para ver,
para escuchar,
para dejarte guiar.

Confía
y actúa enter@.

Tu, a la vez, eres vist@ y escuchad@,
estoy atent@ a ti,
tod@s estamos atent@s,
¿por qué prorrogar más?

Ya es el tiempo…

23 diciembre 2007

Qué dificil es ser

Cómo expresar lo difícil que es a veces seguir, no sentirse de ningún lugar, no dar importancia a lo que otros dan o dársela a lo que nadie le da, ser riguroso sin caer en radical, hablar sin herir, no juzgar ni criticar, echar de menos algo que no sé definir, adaptarme a unas normas que no fueron pensadas para mí, aspirar a cosas en las que pocos creen…

A pesar de todo sigo creyendo en la posibilidad de lo imposible, en la certeza de lo indemostrable, en la magia, en lo invisible, en los sentires que no caben en las razones… Me sigo sorprendiendo, ilusionando, entusiasmando. Sigo creyendo en la vida y en que, a pesar del sin sentido que nos rodea, es todo apariencia y hay un Plan perfecto del que todos formamos parte, un Gran Juego Cósmico.

Sí, nací para volar hasta los confines del universo, no puedo estar en una jaula por preciosa que ésta sea, ni tan siquiera si la jaula es mental, porque nada me puede contener.

Y trato de seguir mi Vía, la que siente mi corazón aunque a veces no pueda entender mi mente, y no es mi intención herir a nadie aunque a veces alguien se sienta herido. Sólo trato de ser yo mismo, y estoy aprendiendo, como un niño pequeño que a veces se cae y vuelve a levantarse. Aspiro a cosas sencillas, simples, valiosas, a la autenticidad de poder ser y expresar mi espíritu en todo cuanto viva.

Y decido seguir.

18 diciembre 2007

Guiños de estrellas

En estas fechas navideñas encuentro cada vez más personas que tienen ganas de que pasen rápido, no les gustan porque echan de menos a alguien, añoran a seres que ya no están en sus vidas y cuya ausencia se hace mas manifiesta en estos instantes. Sienten huecos irremplazables.

A todas estas personas, especialmente, va dedicado este pequeño cuento surgido del corazón e inspirado por un comentario que me llegó y lo hizo brotar. ¡Ojala aporte un poquito de esperanza!

Y cuentan los que lo saben, que en el silencio de la noche el cielo se llena de estrellas que nos guiñan los ojos, y a cada guiño responde un latido de nuestros corazones, porque la sangre que nos recorre reconoce en su luz la amorosa mirada de nuestros seres amados que, habiendo ya partido, nos contemplan desde allí y en cada destello nos recuerdan que siguen estando presentes aunque de otra forma, pues la Luz del Ser que somos está siempre viajando por todos los confines del universo, moviéndose y cambiando de forma, pero siempre presente, pues la Luz no puede desaparecer, y si somos Seres de Luz, tampoco nosotros…

15 diciembre 2007

Palabras


¿Quién sabe dónde estaré cuando me leas?
estamos destinados a encontrarnos,
pues ahora tú lees lo que yo escribo,
y mañana, quién sabe si tu verbo,
hecho palabras llegará hasta mí
contándome lo que tu corazón anhela
y hará latir el mío sin quererlo.

Pues, ¿dónde estarás tú al leerte yo?
quizá ya ni siquiera estés,
pues siempre estuviste en mis adentros
tal vez, escribo para yo leerme,
mientras tú escuchas tus palabras,
sí, mientras yo mismo me escucho
pronunciar lo que tu corazón escribe.

13 diciembre 2007

La moda de los calendarios

Hace muchos años, los calendarios calentitos estaban protagonizados por actrices, modelos, etc. que posaban como trabajo para una firma, empresa, grupo o lo que fuera, pero de un tiempo a esta parte parece que todo el mundo se está apuntando a la moda de los calendarios, ya se ha convertido en una práctica habitual.

Tenemos, sin contar los de siempre –chicas, paisajes, pinturas, etc.-, calendarios del cuerpo de bomberos –muy cotizados estos-, de equipos de baloncesto, de fútbol y un largo etcétera.


Hace una semana, más o menos, vi en el telediario la noticia de un calendario que habían hecho unos médicos italian
os de un hospital que salían en calzoncillos mientras reconocían a sus pacientes vestidos.

El otro día se armó un gran revuelo por un calendario que ha hecho la compañía aérea RyanAir en el que las protagonistas son sus azafatas. Según una asociación de consumidores española y el instituto de la mujer, dicho calendario humilla a las mujeres y quebranta la ley. Personalmente me siento extrañado, pues no veo diferencia entre esos calendarios y la mayor parte de anuncios publicitarios en que la mujer interviene en condiciones similares, si no peores, y ahí no dicen nada.

Y ahora resulta que el último en salir ha sido el calendario del Vaticano. Sí, han leído bien, el estado representante de Dios en la Tierra. Por un módico precio de 10 euros se puede pedir vía email y recibirlo en casa si es que no se ha agotado ya. Parece que el año pasado ya tenían calendario y fue todo un éxito, pues sus 40.000 ejemplares se agotaron enseguida. Pero no vayan a creer que es un calendario de iglesias o imágenes de santos, no, ni hablar, nada de eso. Y lo más importante, tampoco atenta contra la dignidad de las mujeres, más bien diría que va dirigido a ellas en vista de los 12 macizos sacerdotes y seminaristas que bien podrían estar desfilando en una pasarela.


¿Por qué no habrán sacado monjitas? ¡Ah, ya!, porque la mujer induce al pecado y al vicio, claro, ¿cómo no se me había ocurrido antes? ¿Cómo iban a sacar a monjitas jovencitas con miradas sugerentes e insinuantes curvas bajo los hábitos?

Indudablemente, no podemos pensar que porque los representantes de Dios para millones de fieles en este planeta hagan calendarios de chicos es por mandato divino. Quizás están intentando pescar parte de los peces que se han salido de sus
redes y de paso recaudar algo de dinerito, que siempre va bien.

No, no creo que Dios se dedique a hacer calendarios, pero tampoco creo que vaya por ahí condenando a nadie. Creo que en su inmenso amor nos da todas las opciones para que descubramos cual es nuestro camino, y cada cual va transitando el suyo…

Como diría Quijote: ¡Con la iglesia hemos topado, amigo Sancho!

Desarrollar el propio criterio


No se trata de ser unos críticos que tratemos compulsivamente de dar un punto distinto a todo, sino ser capaces de sentir, ver, pensar y llegar a nuestras propias conclusiones, dejar de firmar cheques en blanco para que otros pongan la cifra que quieran, darnos cuenta hasta qué punto aceptamos sin más esas informaciones y opiniones que nos llegan y que, habitualmente, creemos y hacemos nuestras sin más, sin plantearnos mínimamente nada.

Estamos muy manipulados, desde que nacemos comienza nuestra educación y estamos sometidos a una continua programación destinada a conformar seres útiles a los intereses de una sociedad que realmente no mira por el bien de las personas y que está dirigida por unos pocos, muy pocos, a los que ni siquiera conocemos.

Nuestros sentidos son las ventanas que nos conectan con el universo. ¿Por qué no los utilizamos con sentido y de ese modo vamos dando sentido a nuestra vida? Somos como un receptor-emisor al que le han programado los canales que debe sintonizar y, además, nos han ecualizado la reproducción para que sea conforme al programa establecido que toca.

Está claro que si no ponemos filtros entra de todo, con lo que eso supone. Dicen, se dice, que estamos en la sociedad de la información, y es bien cierta una cosa: estamos saturados de datos que nos llegan continuamente de todas partes, jamás en la historia de la humanidad un ser humano ha tenido a su alcance tantos datos, pero, ¿contribuye eso a que estemos más informados o, más bien, nos uniforman –que no informan- de acuerdo a un plan y un método que hace que en esa plenitud de información perdamos nuestra propia capacidad de reacción y nuestro criterio?

La verdad es que estamos desinformadamente informados, y si los datos suministrados no son correctos o adecuados, ¿cómo puede esperarse que sea la respuesta personal? ¿Quién nos garantiza que son ciertas las cosas que nos dicen? “Ah, es que lo ha dicho la televisión”, ¡bueno!, pues si lo ha dicho la televisión… (sic)

Nadie puede estar haciendo algo sin darse un respiro, una tregua, una pausa, sea esto caminar, dormir, comer o lo que sea, llega un instante en que se tiene que cambiar, que moverse o que parar o dejar de hacerlo, o cae uno dormido o finalmente se despierta porque ya no puede dormir mas. Y del mismo modo llega un momento en que tenemos que dar una tregua a nuestros sentidos, hacer una pausa en ese proceso de engullir información y que en esa pausa se dé un descanso a nuestros sentidos y se genere el vacío necesario para poder sentir, asimilar y discriminar todo eso que nos ha entrado y que de ahí pueda surgir una respuesta personal única y un criterio sentido, acertado o no para los demás pero que tenga un sentido y esté sustentado por un proceso personal interior.

Es necesario dar una respuesta personal, no podemos seguir asumiendo como propias una serie de opiniones, ideas y respuestas ante la vida que no son genuinamente nuestras, no debemos renunciar a nuestro auténtico sentir y testimonio ante la existencia, pues nadie dará nuestra respuesta por nosotros.

Ya saben, si en un rebaño de ovejas donde todas dicen “Báaaaa” sale una que dice “Béeeee” todos van a por ella, es la oveja negra, la rara, la distinta, la loca. Y a veces puede tanto la necesidad de ser aceptados y no meterse en problemas que se acaba siendo una oveja más del rebaño… Lo malo de ser una oveja es que antes o después, el matadero está ahí, acechando.

Quizá lo mejor sea descubrir nuestra auténtica naturaleza, y a lo mejor resulta que nos somos una oveja sino una cabra, y como la cabra tira p’al monte pues allá que vamos y nos libramos del matadero. ¡Quien sabe!

11 diciembre 2007

Hoy me levanté con la cancioncita

Amor mío.mp3




Esta mañana me desperté con el runrun de esta canción en la cabeza, y ahí dale que te pego, así es que ¿por qué no ofrecérosla? Igual ni conocéis a este fabuloso cantaor flamenco, El Cabrero, alguien a quien merece la pena escuchar y sentir, pues la mayoría de sus letras tienen mucha enjundia. Espero que lo disfrutéis y que os alegre el día.

09 diciembre 2007

Cómo seguir la Vía


He estado pensando un rato la respuesta a una inquietud planteada por una persona: “¿Qué hacer cuando uno quiere descubrir su vía?”, y no me resultaba fácil responder con pocas palabras y con claridad.

Quiero dejar claro que lo que aquí expongo son mis pensamientos, sentires y experiencias, y que la inquietud que me mueve es la de compartir con todo aquel que quiera, éste camino, esta vía. No soy un maestro, soy una persona normal a la que le pasan todo tipo de cosas y que, eso sí, trato de ser consciente y dar mi mejor respuesta.

Hay cientos, por no decir miles, de libros de crecimiento personal y espiritualidad que dan pautas más o menos complejas. Yo no voy a entrar en eso, los libros ya lo hacen. Lo que voy a hacer es dar una sola pauta que para mí es la más importante en este momento.

La mejor forma para que una persona que tiene la inquietud de seguir “su vía” la vaya descubriendo, es a través de buscar y relacionarse con gente que tenga inquietudes similares. Relacionándose y compartiendo con esas personas afines en inquietudes, van a ir ocurriendo las cosas que para cada cual sean necesarias y que le permitirán ir descubriendo y caminando poco a poco, desde el primer instante.

Así es como lo hago yo, o más bien como lo hacemos nosotros, un pequeño grupo de personas que nos reunimos desde hace muchos años para compartir nuestras inquietudes, para trabajar nuestro interior y permitir que nuestro espíritu se exprese. Por eso hemos creado estos blogs porque no queremos estar aislados, pensamos que es momento de compartir y éste es un medio estupendo.

Es decir, creo que lo que estamos haciendo nosotros, y me consta que muchos otros grupos en todo el mundo, es un buen medio de descubrir cosas que nos permitan ir sintiendo y siguiendo nuestro propio camino. Esto, sin olvidar que existe un camino común para toda la humanidad.

La respuesta estaba ahí, en la oración del último miércoles: “El hombre, un proyecto vital del Creador”, que se puede leer en el blog “El Sentir de la Vida”. Creo que es muy esclarecedora y no veo que se pueda añadir más en este momento.

Gracias.

07 diciembre 2007

¡Os ordeno ser felices!


Vino al mundo un Maestro, nacido en la tierra santa de Indiana, criado en las colinas místicas situadas al este de Fort Wayne.

El Maestro aprendió lo que concernía a este mundo en las escuelas públicas de Indiana y luego, cuando creció, en su oficio de mecánico de automóviles. Pero el Maestro traía consigo los conocimientos de otras tierras y otras escuelas, de otras vidas que había vivido. Los recordaba, y puesto que los recordaba adquirió sabiduría y fuerza, y la gente descubrió su fortaleza y acudió a él en busca de consejo.

El Maestro creía que disfrutaba de la facultad de ayudarse a sí mismo y de ayudar a toda la humanidad, y puesto que lo creía, así fue, de modo que otros vieron su poder y acudieron a él para que los curase de sus tribulaciones y sus muchas enfermedades.

El Maestro creía que era bueno que todo hombre se viera a sí mismo como hijo de Dios, y puesto que lo creía, así fue, y los talleres y los garajes donde trabajaba se poblaron y atestaron con quienes buscaban su sabiduría y el contacto de su mano, y las calles circundantes con quienes sólo anhelaban que su sombra pasajera se proyectara sobre ellos y cambiara sus vidas.

Sucedió, en razón de las multitudes, que varios capataces y jefes de talleres le ordenaron al Maestro que dejara sus herramientas y siguiera su camino, porque el apiñamiento era tal que ni él ni los otros mecánicos tenían espacio para trabajar en la reparación de los automóviles.

Se internó, pues, en la campiña, y sus seguidores empezaron a llamarlo Mesías, y hacedor de milagros; y puesto que lo creían, así fue.

Si estallaba una tormenta mientras él hablaba, ni una sola gota de lluvia tocaba la cabeza de uno de sus oyentes, y quienes estaban en el fondo de la multitud escuchaban sus palabras con tanta nitidez como los primeros, aunque en el cielo retumbaran rayos y truenos. Y siempre les hablaba en parábolas.

Y les dijo:

En cada uno de nosotros reside el poder de prestar consentimiento a la salud y a la enfermedad, a las riquezas y a la pobreza, a la libertad y a la esclavitud. Somos nosotros quienes las dominamos y no otro.

Un obrero habló y dijo:

Es fácil para ti, Maestro, porque a ti te guían y a nosotros no, y no necesitas trabajar como trabajamos nosotros. En este mundo el hombre debe trabajar para ganarse la vida.

El Maestro respondió y dijo:

Una vez vivía un pueblo en el lecho de un gran río cristalino. La corriente del río se deslizaba silenciosamente sobre todos sus habitantes: jóvenes y ancianos, ricos y pobres, buenos y malos, y la corriente seguía su camino, ajena a todo lo que no fuera su propia esencia de cristal.

Cada criatura se aferraba como podía a las ramitas y rocas del lecho del río, porque su modo de vida consistía en aferrarse y porque desde la cuna todos habían aprendido a resistir la corriente. Pero al fin una criatura dijo: estoy harta de asirme. Aunque no lo veo con mis ojos, confío en que la corriente sepa hacia dónde va. Me soltaré y dejaré que me lleve adonde quiera. Si continúo inmovilizada, me moriré de hastío. Las otras criaturas rieron y exclamaron: ¡Necia! ¡Suéltate, y la corriente que veneras te arrojará, revolcada y hecha pedazos, contra las rocas, y morirás más rápidamente que de hastío!

Pero la que había hablado en primer término no les hizo caso, y después de inhalar profundamente se soltó; inmediatamente la corriente la revolcó y la lanzó contra las rocas. Mas la criatura se empecinó en no volver a aferrarse, y entonces la corriente la alzó del fondo y ella no volvió a magullarse ni a lastimarse.

Y las criaturas que se hallaban aguas abajo, que no la conocían, clamaron: ¡Ved un milagro! ¡Una criatura como nosotras, y sin embargo vuela! ¡Ved al Mesías, que ha venido a salvarnos a todas!

Y la que había sido arrastrada por la corriente respondió: no soy más mesías que vosotras. El río se complace en alzarnos, con la condición de que nos atrevamos a soltarnos. Nuestra verdadera tarea es este viaje, esta aventura.

Pero seguían gritando aún más alto: ¡Salvador!, sin dejar de aferrarse a las rocas. Y cuando volvieron a levantar la vista, había desaparecido y se quedaron solas, tejiendo leyendas acerca de un Salvador.

Y sucedió que cuando vio que la multitud crecía día a día, más hacinada y apretada y enfervorizada que nunca, y cuando vio que los hombres le urgían para que los curara sin descanso, para que los alimentara con sus milagros, para que aprendiera por ellos y viviera sus vidas, se sintió afligido, y ese día subió solo a la cima de un monte solitario y allí oró.

Y dijo en el fondo de su alma: "Será un Portento Infinito, si esa es tu voluntad, que apartes de mí este cáliz, que me ahorres esta tarea imposible. No puedo vivir las vidas de los demás, y sin embargo diez mil personas me lo suplican. Lamento haber permitido que sucediera todo esto. Si esa es tu voluntad, autorízame a volver a mis motores y a mis herramientas, y a vivir como los otros hombres".

Y una voz habló desde las alturas, una voz que no era masculina ni femenina, poderosa ni suave, sino infinitamente bondadosa. Y la voz le dijo: "No se hará mi voluntad sino la tuya. Porque lo que tú deseas es lo que yo deseo de ti. Sigue tu camino como los otros hombres, y que seas feliz en la tierra".

Al escucharla, el Maestro se regocijó, y dio las gracias, y bajó de la cima del monte tarareando una cancioncilla popular entre los mecánicos. Y cuando la multitud le urgió con sus penas, y le imploró que la curara y aprendiese por ella y la alimentara incesantemente con su sabiduría y la entretuviera con sus milagros, él le sonrió y le dijo apaciblemente: renuncio.

Por un momento, la muchedumbre quedó muda de asombro. Y él continuó:

Si un hombre le dijera a Dios que su mayor deseo consistía en ayudar al mundo atormentado, a cualquier precio, y Dios le contestara y explicara lo que debía hacer ¿tendría el hombre que obedecer?

¡Claro, Maestro!, clamó la multitud. Si Dios se lo pide deberá soportar complacido las torturas del mismísimo infierno.

¿Cualesquiera que sean esas torturas y por ardua que sea la tarea?

Deberá enorgullecerse de ser ahorcado, deleitarse de ser clavado a un árbol y quemado, si eso es lo que Dios le ha pedido, contestó la muchedumbre.

¿Y qué haríais -preguntó el Maestro a la concurrencia- si Dios os hablara directamente a la cara y os dijera: OS ORDENO QUE SEÁIS FELICES EN EL MUNDO, MIENTRAS VIVÁIS'? ¿Qué haríais entonces?

La multitud permaneció callada. Y no se oyó una voz, un ruido, entre las colinas ni en los valles donde estaba congregada.

Y el Maestro dijo, dirigiéndose al silencio:

En el sendero de nuestra felicidad encontraremos la sabiduría para la que hemos elegido esta vida. Esto es lo que he aprendido hoy, y opto por dejaros ahora para que transitéis por vuestro propio camino, como deseáis.

Y marchó entre las multitudes y los dejó, y retornó al mundo cotidiano de los hombres y las máquinas.

Introducción del libro "Ilusiones", de Richard Bach

03 diciembre 2007

El viejo árbol

Erase una vez un inmenso árbol, tan viejo que nadie del lugar podía decir cuántos años tenía. Todos lo recordaban desde siempre tal como ahora era.

Su recio tronco era tan grueso que para abarcarlo hacían falta varios hombres, y contemplarlo era como ver el mapa del mundo con sus valles, sus ríos y sus colinas.

Su piel era rugosa y contenía la sabiduría del tiempo, pues en ella estaban escritas todas las cosas que había vivido para quien supiera leerlas, desde la misma base junto al suelo, donde los enamorados habían grabado corazones con los nombres de sus amadas, hasta lo más elevado de su copa desde donde se divisaba todo el contorno.

Sus impresionantes brazos se expandían hacia fuera como queriendo tocar a los demás árboles que había cerca de él, y de ellos salían ramas cada vez menores, estando todas repletas de infinidad de hojas cuyo contraluz al sol del atardecer recordaba el reflejo de la luz en el agua, y que regalaban su sombra y frescor cuando la brisa pasaba entre ellas haciéndolas susurrar. A sus pies, las hojas de él desprendidas formaban un bello tapiz multicolor donde caminar descalzo era una delicia.

En todo el árbol rebosaba la vida, pues infinidad de seres lo habían escogido para vivir, alimentarse o simplemente descansar y deleitarse, y él se ofrecía generosamente a todos sin excepción. En su naturaleza de árbol estaba escrito que fuera así, como siempre había sido desde que el mundo es mundo, una entrega callada, generosa y permanente donde no había lugar para el reclamo.

¿Cuánto tiempo había transcurrido desde que llegó aquí como semilla y arraigó en este suelo? Tanto, que ya no lo recordaba. Pero lo que no olvidaba ni olvidaría nunca era que él ya existía en el árbol que produjo la semilla que le dio origen, y en el que lo produjo a éste, y que también seguía existiendo en otros árboles que habían nacido de las semillas por él generadas. Y también sabía que existía en la mente y los corazones de todos los seres que lo habían conocido y lo querían, y allí seguiría vivo, en todos esos lugares, pasara lo que pasara.

Pero aquí, en este lugar, después de tanto tiempo que ya no era capaz de recordar, sabía que tenía que dejar de estar muy a su pesar. Y se disponía a ello con la generosidad y entrega que siempre había tenido, sintiendo a todos los seres que cobijaba y despidiéndose de ellos con todo su amor.

El viejo árbol estiró sus brazos una vez más, todo lo que pudo, intentando arropar a los que había junto a él y cuyo temblor percibía claramente, mientras trataba de sentirse unido a todo, a la tierra que lo enraizaba, al cielo que lo cubría y a esas llamas que estaban cada vez más cerca.

Sabía que iba a fundirse con ellas y tan sólo cambiaría de forma, y se sentía tranquilo, esperando el momento de la fusión, pero muy adentro de él seguía sin saber por qué los hombres prendieron aquel fuego.

28 noviembre 2007

Oración: tan lejos y tan cerca

Estas tan lejos, Señor, y estas tan cerca, ¿es que acaso existe algún lugar donde no estés?, ¿acaso existe algo que no sea un reflejo tuyo?

Déjame que te hable a mi manera, a través de lo pequeño, de lo que me resulta más próximo, más cercano, pues eres tan grande que te me escapas, que no llego a verte y al mismo tiempo, mire adonde mire, no te veo sino a Ti.

No quiero confundirme y pensar que sólo estás en lo que más valoro o me gusta, pues se que también te muestras en quien todavía no es consciente de Ti y por ignorancia te busca por el camino que ya no corresponde, en quien usa mal el verbo que nos diste para crear y engaña y ofende a través de él, en quien utiliza su pequeña fuerza como un gran poder para imponerse a los demás, sí, también en ellos estás Tú. Recuerdo que un gran maestro nos mostró cómo era capaz de ver la belleza donde otros no veían más que fealdad, “ni las perlas son tan blancas como sus dientes”.

Y me regalas tanto, a través de otros me regalas palabras sinceras, sentimientos por primera vez expresados, pensamientos, miradas… Utilizas todo para expresarte y llegar a mí, hasta internet, sí, también manejas internet y envías emails y smss, ¿acaso no se inventó por inspiración tuya? Aún hemos de mejorar, lo sé, tu sistema no tiene caídas de línea ni bajadas de velocidad, el problema está en nosotros, que no interpretamos bien tus instrucciones y tu mensaje, pero Tú, el Gran Servidor, estás disponible a cada instante, esperando a cualquiera que se quiera conectar a Ti ¡En Ti sí que está todo accesible!, sin trampas ni engaños, y encima no nos cobras ni siquiera tarifa plana.

Llegas a mí inspirando ternura en mi corazón cuando contemplo un colibrí herido en una mano amorosa y me doy cuenta de que Tú eres ambos, el colibrí y la mano, o cuando mi pequeñín, mi gafarroncico –como yo le llamo- me viene a dar un abrazo y lo siento apretarme con sus pequeños brazos alrededor de mi cuello, o cuando me esperas en mi puerta durante horas, aunque haga frío, y nada más abrir te veo en forma de gato buscando mis caricias o regalándome una hoja de árbol que has cazado para mí y has dejado en la alfombrilla.

Eres tan generoso y mis palabras se quedan tan cortas, que me siento como un niño que no sabe cómo expresarse ante algo tan grande. Pero de mi corazón surge un sentimiento y una palabra, pequeña, poco usada, pero que me quedo con ella por yo soy también así, pequeño ante Ti…

¡Gracias!

24 noviembre 2007

La tienda de la verdad


El hombre caminaba paseando por aquellas callecitas de la ciudad provinciana. Tenía tiempo y entonces se detenía algunos instantes en cada vitrina, en cada negocio, en cada plaza. Al dar vuelta a una esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco; intrigado se acercó a la vitrina y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate.....en el interior solamente se veía un atril que sostenía un cartelito escrito a mano que anunciaba: «Tienda de la verdad».

El hombre estaba sorprendido. Pensó que era un nombre de fantasía, pero no pudo imaginar qué vendían. Entró. Se acercó a la señorita que estaba en el primer mostrador y preguntó:

Perdón, ¿ésta es la tienda de la verdad?

Sí, señor, ¿qué tipo de verdad anda buscando: verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?

Así que aquí vendían verdad. Nunca se había imaginado que esto era posible, llegar a un lugar y llevarse la verdad, era maravilloso.

Verdad completa - contestó el hombre sin dudarlo. «Estoy tan cansado de mentiras y de falsificaciones», pensó, «no quiero más generalizaciones ni justificaciones, engaños ni defraudaciones»

¡Verdad plena! - ratificó.

Bien, señor, sígame.

La señorita acompañó al cliente a otro sector y señalando a un vendedor de rostro adusto, le dijo:

El señor lo va a atender.

El vendedor se acercó y esperó que el hombre hablara.

Vengo a comprar la verdad completa.

Ajá, perdón, ¿el señor sabe el precio?

No, ¿cuál es? - contestó rutinariamente. En realidad, él sabía que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.

Si usted se la lleva - dijo el vendedor - el precio es que nunca más podrá estar en paz.

Un frío corrió por la espalda del hombre, nunca se había imaginado que el precio fuera tan grande.

Gra...gracias, disculpe.... - balbuceó.

Se dio vuelta y salió del negocio mirando el piso.

Se sintió un poco triste al darse cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que todavía necesitaba algunas mentiras donde encontrar descanso, algunos mitos e idealizaciones en los cuales refugiarse, algunas justificaciones para no tener que enfrentarse consigo mismo.

«Quizá más adelante», pensó....

Anthony De Mello

21 noviembre 2007

Poema para todas las mujeres


Este pequeño poema quiero dedicarselo a todas las mujeres, a las que tienen un amor, a las que todavía no lo han encontrado y a las que creen haberlo perdido, porque el amor, el verdadero amor, no se puede perder nunca pase lo que pase.


Te hablo a través del viento,
que llega hasta ti sin tú saberlo,
y cuando a mí regresa,
cargado con el regalo de tu aroma,
dejo que en mí haga presa
tu presencia, presente, que retorna,
para, de nuevo, volver a ti en tu pensamiento
la suave brisa de mi aroma.

20 noviembre 2007

Hoy voy a escuchar

Hoy voy a escuchar a los demás sin juzgarlos, es más, voy a tratar de ponerme en sus lugares y comprenderlos. Y para eso no necesito tomar partido, ni estar a favor o en contra de nada ni de nadie. Voy a ser solamente un testigo silencioso, como lo es un pájaro o un árbol, de ese ser que me ha elegido para expresarse. Tal vez vea en mí, como en un espejo, la luz que anda buscando y tal vez llegue hasta mí el reflejo de esa luz, y me ilumine.

18 noviembre 2007

Disfruta (vive) tu día

Aprovecha el día.
No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz,
sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el
derecho de expresarte, que es casi un deber.
No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario...
No dejes de creer que las palabras y la poesía, sí pueden cambiar al
mundo; porque, pase lo que pase, nuestra esencia está intacta.
Somos seres humanos llenos de pasión, la vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra
propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. Y tú
puedes aportar una estrofa...
No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puede ser libre el
hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un
silencio espantoso. No te resignes, huye...
"Yo emito mi alarido por los tejados de este mundo", dice el poeta;
valora la belleza de las cosas simples, se puede hacer poesía sobre las
pequeñas cosas.
No traiciones tus creencias, todos merecemos ser aceptados.
No podemos remar en contra de nosotros mismos, eso transforma la
vida en un infierno.
Disfruta del pánico que provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridades.
Piensa que en ti está el futuro, y asume la tarea con orgullo y sin
miedo.
Aprende de quienes pueden enseñarte. Las experiencias de quienes se
alimentaron de nuestros "Poetas Muertos", te ayudarán a caminar por
la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros, los "Poetas Vivos".
No permitas que la vida te pase a ti, sin que tú la vivas...

Walt Whitman

Las cuatro esposas

Había una vez un rey que tenía cuatro esposas. Él amaba a su cuarta esposa más que a las demás y la adornaba con ricas vestiduras y la complacía con las delicadezas más finas. Sólo le daba lo mejor.
También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con otro.
También amaba a su segunda esposa. Ella era su confidente y siempre se mostraba bondadosa, considerada y paciente con él. Cada vez que el rey tenía un problema, confiaba en ella para ayudarle a salir de los tiempos difíciles.
La primera esposa del rey era una compañera muy leal y había hecho grandes contribuciones para mantener tanto la riqueza como el reino del monarca. Sin embargo, el no amaba a su primera esposa y aunque ella le amaba profundamente, apenas si él se fijaba en ella.
Un día, el rey enfermó y se dio cuenta de que le quedaba poco tiempo. Pensó acerca de su vida de lujo y cavilo: Ahora tengo cuatro esposas conmigo, pero cuando muera estaré sólo". Así que le preguntó a su cuarta esposa: "te he amado mas que a las demás, te he dotado con las mejores vestimentas y te he cuidado con esmero. Ahora que estoy muriendo, "¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?" "¡Ni pensarlo!", contestó la cuarta esposa, y se alejó sin decir mas palabras.
Su respuesta penetró en su corazón como un cuchillo filoso. El entristecido monarca le preguntó a su tercera esposa: "te he amado toda mi vida. Ahora que estoy muriendo, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?" "¡No!", contestó su tercera esposa, "la vida es demasiado buena, cuando mueras pienso volverme a casar". Su corazón experimentó una fuerte sacudida y se puso frio.
Entonces preguntó a su segunda esposa: "siempre he venido a ti por ayuda y siempre has estado allí para mí. Cuando muera, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?" “Lo siento, no puedo ayudarte esta vez", contestó la segunda esposa, "lo mas que puedo hacer por ti es enterrarte". Su respuesta vino como un relámpago estruendoso que devastó al rey.
Entonces escuchó una voz: "Me iré contigo y te seguiré doquiera tus vayas". El rey dirigió la mirada en dirección de la voz y allí estaba su primera esposa. Se veía tan delgaducha, sufría de desnutrición. Profundamente afectado, el monarca dijo: debí haberte atendido mejor cuando tuve la oportunidad de hacerlo".
En realidad, todos tenemos cuatro esposas en nuestras vidas.
Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo. No importa cuanto tiempo y esfuerzo invirtamos en hacerlo lucir bien, nos dejará cuando muramos.
Nuestra tercera esposa son nuestras posesiones, condición social y riqueza. Cuando muramos irán a parar a otros.
Nuestra segunda esposa es nuestra familia y amigos. No importa cuanto nos hayan sido de apoyo a nosotros aquí, lo más que podrán hacer es acompañarnos hasta el sepulcro.
Y nuestra primera esposa es nuestra alma, frecuentemente ignorada en la búsqueda de la fortuna, el poder y los placeres del ego. Sin embargo, nuestra alma es la única que nos acompañara donde quiera que vayamos. Así que cultívala, fortalécela y cuídala ahora
Es el más grande regalo que puedes ofrecerle al mundo. ¡Déjala brillar!

11 noviembre 2007

La mentira


Mentir es algo mas que decir una mentira.
Se miente con el silencio, con la complicidad, con el gesto, con la actitud, con el ocultamiento…
Mentimos cuando decimos o hacemos lo que los demás esperan de nosotros, cuando no nos atrevemos a ser nosotros mismos, cuando fingimos, cuando no apostamos por lo que de verdad queremos.
Mentimos con frases hechas a preguntas cuya respuesta dista mucho de ser esa.
Decimos una mentira para no complicarnos la vida, para proteger o para salvar a alguien, por educación, por miedo, por pena, por piedad… sí, por piedad, también existen las “ mentiras piadosas”.
Mentimos a los demás y a nosotros mismos. Mentimos, siempre, buscando un beneficio, una ventaja, una renta, si no ¿qué sentido tendría mentir?
La mentira es una mancha sobre la palabra verdadera, sobre la imagen nítida del ser, un espejismo en el desierto que puede hacer perder la vida.
La mentira es un arma de destrucción masiva que genera confusión, sufrimiento, dolor, enfermedad… empezando por quien la emite.
¿Qué pasaría si nos propusiéramos no mentir? ¿Qué pasaría si poco a poco, empezáramos todos a dejar de mentir? ¿Por qué no hacerlo?

07 noviembre 2007

Dios no te preguntará

El precio de nuestra vida

Casi todo lo que hacemos persigue la realización de la seguridad material, la comodidad, el placer… Realmente es la búsqueda de la felicidad, y para ello no dudamos en ir a por el TV de ultima generación, el coche mas lujoso y potente, la ropa de primeras marcas o tantísimas otras cosas que cada cual bien sabe sin necesidad de poner mas ejemplos.
Lo mismo sucede en el plano de nuestro hacer. Nuestras vidas están repletas de actividades que consideramos irrenunciables, véase por ejemplo: gimnasio, clases y talleres diversos, conferencias, fútbol y un largo etcétera. Por supuesto, hay que mantener una vida social, relacionarse, y para ello, una vez mas, ir a restaurantes, eventos sociales, etc. Simplemente estamos describiendo una situación, sin entrar en valoraciones individuales ni de bueno o malo.
Y el común denominador de todo esto es una buena cartera que poder sacar cada dos por tres, porque una característica común de este estilo de vida es que todo hay que comprarlo, hay que pagar por todo directa o indirectamente.
O sea, deseamos comprar algo, y para ello necesitamos dinero que hemos de conseguir de algún modo, normalmente vendiendo algo. Y ¿qué solemos vender para obtener dinero?: nuestro tiempo, yo te doy mi tiempo –trabajo- y a cambio tú me das dinero.
Pero si hay algo que no nos sobra a nadie es el tiempo. Un antiguo proverbio oriental dice que el hombre, al nacer, ya trae sus respiraciones contadas. Sería, valga la equivalencia, como si tuviéramos una linterna con una sola pila que no se puede reemplazar, y según usáramos la linterna nos daría luz por más o menos tiempo. Pues lo mismo sucede con nuestra vida, tenemos que ser conscientes del precio que estamos pagando por cada cosa hacia la que vamos y si, realmente, eso es útil y necesario en nuestro camino o simplemente superfluo, innecesario o inútil.
Cabría plantearse, pues, qué sentido tiene quemar constantemente el valioso combustible que se nos dio para vivir nuestra vida, para conseguir cosas que finalmente nos dejan igual de insatisfechos que estábamos pero habiendo perdido irreparablemente un tiempo precioso que en vez de ser vivido plenamente alimentando nuestras auténticas necesidades espirituales, ha sido simplemente vendido o cambiado por otra mercancía que no nos hace sentir mas plenos ni felices.
Parece que la felicidad, o lo que a ella se le aproxima, no se encuentra por esos caminos, sino que mas bien se trata de un estado interno que se debe cuidar, alimentar, trabajar, y no una consecución externa que se pueda comprar, conseguir u obtener a través de una transacción económica en la que el precio sea, finalmente, nuestro tiempo de vida, ese que se nos regaló para que lo custodiáramos e invirtiéramos de la manera mas sabia en nosotros mismos en vez de venderlo a quien mejor oferta nos hiciera.
Podríamos preguntarnos, sin saber cada cual cuánto tiempo nos queda: “¿cuánto vale mi vida?”

05 noviembre 2007

Oración

Señor: que yo nunca rece para ser preservado de los peligros,
sino para alzarme ante ellos y mirarlos cara a cara.
Que no pida la extinción de mi dolor,
sino el coraje que me falta para sobreponerme a él.
Que no confíe en aliados en la guerra de la vida
sobre el campo de batalla del alma:
que sólo espere de mí.
Que no implore, espantado mi salvación,
que tenga la fe necesaria para conquistarla.
Dame no ser ingrato:
pues a tu misericordia debo mis triunfos.
Y si sucumbo, acude a mí con tu brazo fuerte.
¡Y dame la paz, y dame la guerra!

Rabindranath Tagore


04 noviembre 2007

Mis Caminos

Mis caminos son extraños y maravillosos, pero no son los caminos del hombre, por lo tanto los encuentras desconcertantes y perturbadores. Aprende a se­guirlos, acéptalos.
¡Qué fácil parece esto en teoría!, pero ponerlo en práctica, viviéndolo en cada momento del día y de la noche es muy diferente; mas las palabras sin acción son vacías y vanas. Cada uno debe aprender a vivir una vida, sin esconder nada. La tensión aparece cuando no puedes desarrollar tu verdadero Yo y es­tás tratando de ocultar algo.
Aprende a poner a las personas antes que a las co­sas y a estar relajado en todo lo que haces.


Fragmento del libro de Eileen Caddy "Dios me habló"

02 noviembre 2007

Todos somos islotes


Soy un islote misterioso y perdido en medio de un océano de almas que me llegan sin ellas saberlo, cuando el mar trae hasta mis orillas sus presentes.
Y a través de ellos imagino cómo será el personaje que me llega, y lo miro, y lo siento a través de su presente, sea este una botella con mensaje, un trasto viejo, un bonito dibujo, un desvelo, un e-mail, una inquietud...
Pero nunca me siento sólo, porque –aunque ellos no lo sepan- nos une el mar, ese mar tan inmenso que llega desde sus orillas a las mías y me habla con sus olas de lo que ellos jamás me contarán, porque para el mar no hay secretos, somos hijos del mar que corre también por nuestras venas, muy dentro nuestro.
Y, ¿sabes qué me contó?: que todos somos islotes, unos mas grandes, otros menores, pero islotes al fin y al cabo, y que todos estamos unidos por abajo, por donde las aguas de la vida nos impiden ver, pues somos Uno.
Y yo, atrevido de mí, me desprendí de un trozo de mí mismo en una piedra que descendió hasta lo mas profundo para poder ver eso. No te puedo decir que comprendiera todo lo que vi, pero vi muchas cosas que no solemos ver por no enseñarlas, pues están ahí, en nuestras profundidades, esperando poder ascender a nuestra superficie para dejar de ser islotes, pues nos engrandecen, y poco a poco así, nuestras orillas se acercan mas unas a otras, hasta que dejan de ser orillas y se funden y... por fin se dan cuenta que nunca estuvieron separados.

28 octubre 2007

El eco de la vida


Iban caminando por las montañas un padre y un hijo cuando, de repente, el hijo se cae, se lastima y grita:"aaaaaahhhhhhhhh!!!!!". Para su sorpresa oye una voz repitiendo en algún lugar de la montaña: "aaaaaahhhhhhhhh!!!!!". Con curiosidad el niño grita: "¿QUIÉN ESTÁ AHI?", y recibe una respuesta: "¿QUIÉN ESTÁ AHI?". Enojado con la respuesta, el niño grita: "COBARDE", y recibe de respuesta: "COBARDE" .
El niño mira a su padre y le pregunta: "¿Qué sucede?". El Padre sonríe y le dice: "hijo mío, presta atención", entonces el padre grita a la montaña: "TE ADMIRO", y la voz le responde: "TE ADMIRO"; de nuevo, el hombre grita: "ERES UN CAMPEÓN", y la voz le responde: "ERES UN CAMPEÓN". Una vez más el hombre grita: “ESTAS LLENO DE EXITOS”, y la voz le responde: “ESTAS LLENO DE EXITOS”.
El niño estaba asombrado, pero no entendía nada. Entonces, el padre le explica que la gente lo llama eco, pero en realidad ¡¡¡ES LA VIDA!!!... Te devuelve todo lo que dices o haces... Si deseas más amor en el mundo crea más amor a tu alrededor, si deseas felicidad da felicidad a los que te rodean, si quieres una sonrisa en el alma da una sonrisa al alma de los que conoces. Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida, la vida te dará de regreso exactamente aquello que tú le has dado.
Tú vida no es una coincidencia, es un reflejo de tí. Alguien dijo: "Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa muy bien aquello que estás dando".

27 octubre 2007

Chispas de Luz


Había una vez una Gran Luz, tan misteriosa que nadie podría decir cual fue su origen, aunque sí se sabe que en la más remota antigüedad que el hombre sea capaz de recordar era todo cuanto existía, pues nada había fuera de ella.
Y ocurrió que, ensimismada en su propia naturaleza, fue concentrándose cada vez mas en Ella misma, hasta el punto en que sintió la necesidad de expandirse, y así, se dejó ir a sí misma en una profunda exhalación, produciendo una gran explosión de luz y sonido que en su viaje fue creando todo cuanto existe.
La Luz, contemplando lo que acababa de crear, vió que era bueno y lo amó, y se amó, y se recreó en su acto. Dicen, que esa Luz sigue cuidando de su creación y no la deja ni por un instante.
Y érase una vez, en un tiempo casi ya fuera del tiempo, unas pequeñas chispas de luz que estaban comenzando a darse cuenta que habían estado hipnotizadas por la ilusión de creerse independientes y separadas de todo cuanto creían no eran ellas.
Entre ellas había chispas de todos los colores, desde las rojas mas brillantes y divertidas hasta las doradas que tantas cosas sabían, pasando por las preciosas chispas rosas, tan amorosas ellas, y las voluntariosas chispas azules que tantas veces se agotaban en sus esfuerzos. Las había expansivas y también tímidas, unas necesitaban que los demás las contemplaran y les dijeran lo bellas que eran, no acababan de confiar en su propio valor, mientras otras, en su inseguridad, no se atrevían a expandir su luz y se la reservaban en lo más intimo, intentando que nadie la viera.
Y había una chispa que según el momento lucía un color u otro, aunque le encantaba el violeta, y alrededor de ella, poco a poco, fueron reuniéndose todas y ella les contaba cosas y les hablaba de lo que la Gran Luz le transmitía. Y todas escuchaban, algunas chispas filtrándolo todo, otras entre cabezada y cabezada, otras desde el corazón, pero había una fuerza en ella que hacía que poco a poco todas fueran venciendo sus miedos y sus resistencias y se fueran a atreviendo a lucir con luz propia, o a emanar su propia luz, como queramos decirlo.
El tiempo de la Luz había llegado, y estaban entrando ya en un espacio intemporal en el que ya no había tiempo. Era el momento de actuar, de poner en práctica, de dar testimonio, cada chispa con su luz, con su color y con su sonido, teniendo esta vez muy presente que esa diferencia no era sino las distintas emanaciones de la única y gran Luz, que se continuaba manifestando en cada una de ellas. Realmente, ellas, por sí mismas, ni existían.
Mientas tanto, la Gran luz se contempla contemplándolas, y se derrama sobre ellas como fina lluvia, para que cada una pueda lucir en su propio color. Juntas forman un hermoso arco iris…

23 octubre 2007

La Amada

A mi Amada.
Persigo la paz, pero ha huído y no está en mi corazón
pues te amo y te busco, y no se quien eres ni donde estás.
Pregunto por ti, pero las gentes se burlan,
y las estrellas callan….

¿Cómo es tu jardín y cuántos árboles hay en él?
¿Dónde está tu río y cuánta agua fluye en él?
¿Cómo es tu rostro y cuánta luz brilla en él?
¿Dónde está tu corazón y cuánto fuego arde en él?

Pero el día entre los días te conoceré y veré tu rostro.
Este día subiré a tus montañas y cultivaré tu jardín,
y cogeré tu rosa, y verteré mi agua en tu valle.

Y regresaré a mi casa y diré: Ya no tengo miedo.
Y beberé agua de tu río y diré: ya no tengo sed.
Y veré a mi espíritu reflejado en el mar de tus ojos,
y diré: he encontrado mi camino y mi meta.

Pues la luz de tu rostro hará que el sol me parezca
semejante a un paño negro,
y el fuego de tu corazón
me abrasará por toda la eternidad.

Este día, sabré
que tu fuego es mi fuego y tu luz mi luz,
y tu agua mi agua, y tu fuerza mi fuerza.
Pues habré comprendido que mi corazón es tu corazón,
y que yo soy Tú….

El lastre de la costumbre

"Es mas fácil desintegrar un átomo que un prejuicio" - Albert Einstein

Cómo nace un paradigma?

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas.
Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a palos. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas.
Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.
Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. Finalmente, el cuarto y último de los veteranos fue sustituido. Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentase llegar a las bananas.
Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: "No se, las cosas siempre se han hecho así, aquí..."¿Te suena conocido?

¿Por qué?, ¿por qué hacemos lo que hacemos?
¿por qué creemos lo que creemos?
¿por qué pensamos como pensamos?
Me lo enseñaron, sí, pero ¿sirve para algo o sólo estoy perpetuando comportamientos que no se de dónde vienen o por qué tengo?
¿Por qué estamos haciendo las cosas de una manera, si a lo mejor las podemos hacer de otra? ¡Cómo nos pesa el lastre de la costumbre!

21 octubre 2007

Gracias

¡Qué poco se oye esta palabra! Seguramente, si se tuvieran que borrar del diccionario algunas de las que menos se usan, ésta sería una de ellas. En cambio, ¡se oyen tanto otras que deberían estar borradas!
Cuando era pequeño me acostumbraron a dar las gracias y me alegro de no haber perdido la costumbre. Espero no perderla nunca.
Dar las gracias es ser consciente de que te han hecho una gracia, es reconocer que has recibido algo, es sentir que existes para alguien. Dar las gracias es cerrar el círculo y permitir que otro nuevo comience, y otro, y otro… hasta el infinito.
Sí, siento que tengo motivos todos los días para dar las gracias, muchos motivos.
¡Gracias!
Porque tras el sueño de la noche he abierto de nuevo los ojos y me he reencontrado con la vida: ¡un día más!
Porque tengo un hogar digno cuando millones de personas malviven en chabolas o en la calle.
Porque me cubren y protegen buenas ropas cuando tantos llevan harapos.
Porque todos los días hay buena comida en mi mesa, y sé que cada día mueren miles de seres humanos por no tener alimento.
Por tener a mi alrededor tantas personas que me quieren y respetan, cuando hay quien no conoce sino la indiferencia y el desprecio.
Por poder ayudar a otros seres haciendo algo que me llena en vez de venderme por un salario, y no sentir que estoy haciendo un trabajo.
Por poder caminar, por poder pensar, por ilusionarme, por amar, por creer que no hay nada imposible, sí, incluso ahora en que el mundo parece estar boca abajo.
En definitiva, por sentirme recreado en cada instante, no sólo creado, por esa Fuerza que sigue estando ahí, manteniéndonos, sosteniéndonos, a ti, a mí, a todo…
Dar las gracias es un paso previo para estar en estado de gracia. ¡Tengo tantos motivos para dar las gracias…!

¡Gracias, gracias, gracias...!

18 octubre 2007

Pureza de Corazón


Se trataba de dos ermitaños que vivían en un islote cada uno de ellos. El ermitaño joven se había hecho muy célebre y gozaba de gran reputación, en tanto que el anciano era un desconocido. Un día, el anciano tomó una barca y se desplazó hasta el islote del afamado ermitaño. Le rindió honores y le pidió instrucción espiritual. El joven le entregó un mantra y le facilitó las instrucciones necesarias para la repetición del mismo. Agradecido, el anciano volvió a tomar la barca para dirigirse a su islote, mientras su compañero de búsqueda se sentía muy orgulloso por haber sido reclamado espiritualmente. El anciano se sentía muy feliz con el mantra.
Era una persona sencilla y de corazón puro. Toda su vida no había hecho otra cosa que ser un hombre de buenos sentimientos y ahora, ya en su ancianidad, quería hacer alguna práctica metódica.
Estaba el joven ermitaño leyendo las escrituras, cuando, a las pocas horas de marcharse, el anciano regresó. Estaba compungido, y dijo:
--Venerable asceta, resulta que he olvidado las palabras exactas del mantra. Siento ser un pobre ignorante. ¿Puedes indicármelo otra vez?
El joven miró al anciano con condescendencia y le repitió el mantra.
Lleno de orgullo, se dijo interiormente: "Poco podrá este pobre hombre avanzar por la senda hacia la Realidad si ni siquiera es capaz de retener un mantra". Pero su sorpresa fue extraordinaria cuando de repente vio que el anciano partía hacia su islote caminando sobre las aguas.

*El Maestro dice: No hay mayor logro que la pureza de corazón. ¿Qué no puede obtenerse con un corazón limpio?

16 octubre 2007

La mano que nos mueve


En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?.


Ajedrez (Jorge Luis Borges)