13 diciembre 2007

Desarrollar el propio criterio


No se trata de ser unos críticos que tratemos compulsivamente de dar un punto distinto a todo, sino ser capaces de sentir, ver, pensar y llegar a nuestras propias conclusiones, dejar de firmar cheques en blanco para que otros pongan la cifra que quieran, darnos cuenta hasta qué punto aceptamos sin más esas informaciones y opiniones que nos llegan y que, habitualmente, creemos y hacemos nuestras sin más, sin plantearnos mínimamente nada.

Estamos muy manipulados, desde que nacemos comienza nuestra educación y estamos sometidos a una continua programación destinada a conformar seres útiles a los intereses de una sociedad que realmente no mira por el bien de las personas y que está dirigida por unos pocos, muy pocos, a los que ni siquiera conocemos.

Nuestros sentidos son las ventanas que nos conectan con el universo. ¿Por qué no los utilizamos con sentido y de ese modo vamos dando sentido a nuestra vida? Somos como un receptor-emisor al que le han programado los canales que debe sintonizar y, además, nos han ecualizado la reproducción para que sea conforme al programa establecido que toca.

Está claro que si no ponemos filtros entra de todo, con lo que eso supone. Dicen, se dice, que estamos en la sociedad de la información, y es bien cierta una cosa: estamos saturados de datos que nos llegan continuamente de todas partes, jamás en la historia de la humanidad un ser humano ha tenido a su alcance tantos datos, pero, ¿contribuye eso a que estemos más informados o, más bien, nos uniforman –que no informan- de acuerdo a un plan y un método que hace que en esa plenitud de información perdamos nuestra propia capacidad de reacción y nuestro criterio?

La verdad es que estamos desinformadamente informados, y si los datos suministrados no son correctos o adecuados, ¿cómo puede esperarse que sea la respuesta personal? ¿Quién nos garantiza que son ciertas las cosas que nos dicen? “Ah, es que lo ha dicho la televisión”, ¡bueno!, pues si lo ha dicho la televisión… (sic)

Nadie puede estar haciendo algo sin darse un respiro, una tregua, una pausa, sea esto caminar, dormir, comer o lo que sea, llega un instante en que se tiene que cambiar, que moverse o que parar o dejar de hacerlo, o cae uno dormido o finalmente se despierta porque ya no puede dormir mas. Y del mismo modo llega un momento en que tenemos que dar una tregua a nuestros sentidos, hacer una pausa en ese proceso de engullir información y que en esa pausa se dé un descanso a nuestros sentidos y se genere el vacío necesario para poder sentir, asimilar y discriminar todo eso que nos ha entrado y que de ahí pueda surgir una respuesta personal única y un criterio sentido, acertado o no para los demás pero que tenga un sentido y esté sustentado por un proceso personal interior.

Es necesario dar una respuesta personal, no podemos seguir asumiendo como propias una serie de opiniones, ideas y respuestas ante la vida que no son genuinamente nuestras, no debemos renunciar a nuestro auténtico sentir y testimonio ante la existencia, pues nadie dará nuestra respuesta por nosotros.

Ya saben, si en un rebaño de ovejas donde todas dicen “Báaaaa” sale una que dice “Béeeee” todos van a por ella, es la oveja negra, la rara, la distinta, la loca. Y a veces puede tanto la necesidad de ser aceptados y no meterse en problemas que se acaba siendo una oveja más del rebaño… Lo malo de ser una oveja es que antes o después, el matadero está ahí, acechando.

Quizá lo mejor sea descubrir nuestra auténtica naturaleza, y a lo mejor resulta que nos somos una oveja sino una cabra, y como la cabra tira p’al monte pues allá que vamos y nos libramos del matadero. ¡Quien sabe!

3 comentarios:

Amira dijo...

De que estamos programados, no tengo ninguna duda, pero que muchas veces no nos importa estarlo, tambien creo que es cierto. Esto supone no tener que pensar, que nos lo den todo hecho y pensado,y nos es muy comodo. Salir de esa programación implica hacer un esfuerzo, porque el no actuar como el resto, el pensar de manera individual, nos va a llevar a dejar de ser "buenas personas",en una palabra, nos va a crear problemas. Nos vamos a encontrar con la oposición de mucha gente. Pero aunque no es facil ser uno mismo, creo que vale la pena intentarlo.

neurotransmisores dijo...

Yo creo que lo ideal es ser uno mismo en el rebaño.

JDIANA dijo...

Me ha encantado leerte y creo que volveré. Felicidades

jdiana