03 diciembre 2007

El viejo árbol

Erase una vez un inmenso árbol, tan viejo que nadie del lugar podía decir cuántos años tenía. Todos lo recordaban desde siempre tal como ahora era.

Su recio tronco era tan grueso que para abarcarlo hacían falta varios hombres, y contemplarlo era como ver el mapa del mundo con sus valles, sus ríos y sus colinas.

Su piel era rugosa y contenía la sabiduría del tiempo, pues en ella estaban escritas todas las cosas que había vivido para quien supiera leerlas, desde la misma base junto al suelo, donde los enamorados habían grabado corazones con los nombres de sus amadas, hasta lo más elevado de su copa desde donde se divisaba todo el contorno.

Sus impresionantes brazos se expandían hacia fuera como queriendo tocar a los demás árboles que había cerca de él, y de ellos salían ramas cada vez menores, estando todas repletas de infinidad de hojas cuyo contraluz al sol del atardecer recordaba el reflejo de la luz en el agua, y que regalaban su sombra y frescor cuando la brisa pasaba entre ellas haciéndolas susurrar. A sus pies, las hojas de él desprendidas formaban un bello tapiz multicolor donde caminar descalzo era una delicia.

En todo el árbol rebosaba la vida, pues infinidad de seres lo habían escogido para vivir, alimentarse o simplemente descansar y deleitarse, y él se ofrecía generosamente a todos sin excepción. En su naturaleza de árbol estaba escrito que fuera así, como siempre había sido desde que el mundo es mundo, una entrega callada, generosa y permanente donde no había lugar para el reclamo.

¿Cuánto tiempo había transcurrido desde que llegó aquí como semilla y arraigó en este suelo? Tanto, que ya no lo recordaba. Pero lo que no olvidaba ni olvidaría nunca era que él ya existía en el árbol que produjo la semilla que le dio origen, y en el que lo produjo a éste, y que también seguía existiendo en otros árboles que habían nacido de las semillas por él generadas. Y también sabía que existía en la mente y los corazones de todos los seres que lo habían conocido y lo querían, y allí seguiría vivo, en todos esos lugares, pasara lo que pasara.

Pero aquí, en este lugar, después de tanto tiempo que ya no era capaz de recordar, sabía que tenía que dejar de estar muy a su pesar. Y se disponía a ello con la generosidad y entrega que siempre había tenido, sintiendo a todos los seres que cobijaba y despidiéndose de ellos con todo su amor.

El viejo árbol estiró sus brazos una vez más, todo lo que pudo, intentando arropar a los que había junto a él y cuyo temblor percibía claramente, mientras trataba de sentirse unido a todo, a la tierra que lo enraizaba, al cielo que lo cubría y a esas llamas que estaban cada vez más cerca.

Sabía que iba a fundirse con ellas y tan sólo cambiaría de forma, y se sentía tranquilo, esperando el momento de la fusión, pero muy adentro de él seguía sin saber por qué los hombres prendieron aquel fuego.

8 comentarios:

Gaby dijo...

Hola.
Antes que nada gracias por la visita y gracias por compartir tan linda historia...por que los hombres lo quemaban? buena pregunta, muchas veces se han acostumbrado a todo lo que tiene, se vuele cotidiano, sin darse cuenta que cada cosas que tienen es un milagro...y muchas veces eso provoca olvido y desinteres, hasta que llega un punto que olvidan que tan importante es el arbol en sus vidas y simplemente lo queman. Quemandalo tal ves con olvido, desinteres o falta de amor...

Saludos....=)

Alimontero dijo...

Adonai, ...linda historia que nos recuerda nuestra propia esencia.
Nosotros somos como ese árbol, sabemos que somos más de lo hoy creo que soy...la semilla a la que hacias mención...
NO morimos, es cierto... nos transformamos... solo que nos lo explicaron de otra manera, y por eso tememos a la muerte...
Un abrazo... me ha encantado tu espacio y tu visita...
Me has dado un lindo regalo..
Ali

Svor dijo...

Un arbol vive mas que un hombre.

Anónimo dijo...

Dar sin esperar nada a cambio. Amor de verdad es lo que habia en el corazón del viejo arbol, y un saber que no hay fin, solo cambio. Y aunque no comprendiera porqué en ese momento, seguro que era el adecuado para pasar a ser algo mejor.

Anónimo dijo...

Leer este cuento, es como ver al abuelo abriendo su viejo album de fotos,donde estan plasmados todos sus recuerdos, sus vivencias y sus seres mas queridos. Donde cada foto tiene una historia que el guarda en su corazón con mucho cariño y que a menudo le gusta recordar.
El abuelo es consciente de que el tiempo pasa y que llegara el momento del cambio, pero esta tranquilo porque sabe que siempre vivira en el corazón de todos a los que quiso y en el de los que le quisieron.

Cristi dijo...

Hola mi querido Adonai: Deja te cuento algo chistoso que paso esta ultima ves que estuve de visita por mi pais. Resulta que mi esposo y yo fuimos invitados a cenar en casa de una amiga y decidimos caminar y tratar de estar un rato solos sin mi hijo que en ese momento se encontraba con mi madre. Despues de haber caminado unas 2 cuadras llegamos a un lugar donde se encuentra un arbol muy parecido al que describes, creo que es el arbol mas bello que he visto en toda mi vida, recuerdo que mi esposo y yo decidimos dejar de caminar un momento y nos pusimos a observar ese arbol...y le pregunte a el..Mi amor..te imaginas si ese arbol pudiera hablar????....te imaginas que yo pudiera sentarme en una de esas ramas que parecen una gigante silla????...Como cuantos años crees que tiene de antiguedad..????... en fin, antes de venirme a vivir a Utah, siempre que pasaba a visitar a mi amiga, me encantaba ver ese arbol y dentro de mi rogaba para que nunca nadie lo derribara, desgraciadamente esta ultima ves le habian cortado algunas de las ramas y tal ves te parece cursi, pero senti como si ese arbol estuviese sufriendo. Ojala y espero que para mi proxima visita tenga la oportunidad de verlo nuevamente.
Un dia de estos le pedire a mi hermana que pase por ahi y le tome una fotografia...gracias que de verdad despues de haber leito esto, me trajiste hermosos recuerdos de mi pais, recuerdos que siempre quedaran grabados en mi mente y mi corazon. Besos y que tengas un bonito fin de semana.

Adonai dijo...

Es mágico ver tantas cosas como surgen en vuestros comentarios. Quiero dirigirme a tod@s con un pequeño sentir que me despertáis: todos formamos parte de ese árbol, todos somos el árbol, cada uno es una pequeña hoja, ramita, semilla o raiz. A veces nos encontramos e incluso estamos juntos, otras parece que nos alejamos o perdemos de vista por un tiempo, pero la savia que nos recorre y da la vida es la misma en todos. Por cierto, ¿creéis que un árbol tiene corazón?
Gracias por vuestras preciosas aportaciones y muchos besos...

Anónimo dijo...

Cuando miramos un arbol y vemos que sus hojas estan verdes y hermosas, decimos que el arbol esta vivo y alegre, si por el contrario las hojas estan secas, decimos que el abol esta triste. Si la savia de sus ramas deja de fluir y el arbol se seca, decimos que se ha muerto.
Si vivir, morir, estar triste o alegre son cualidades que atribuimos a otros seres que poseen un corazon palpable, pero no visible a simple vista. ¿ porque no crer que el arbol tiene corazon aunque no lo podamos ver?