23 noviembre 2011

Cuento Sufí: Buena suerte o mala suerte...


Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casita del campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y tenía un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día el caballo se escapó saltando por encima de las bardas que hacían de cuadra. El vecino que se percató de este hecho corrió a la puerta de nuestro hombre diciéndole:


-Tu caballo se escapó, ¿que harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro, ¡qué mala suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Dios lo sabe.

Pasó algún tiempo y el caballo volvió a su redil con diez caballos salvajes con los que se había unido. El vecino al observar esto, otra vez llamó al hombre y le dijo:

-No solo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez caballos más, podrás vender y criar. ¡Qué buena suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Dios lo sabe.

Más adelante el hijo de nuestro hombre montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y calló al suelo partiéndose una pierna. Otra vez el vecino fue a decirle:

-¡Qué mala suerte has tenido! Tu hijo se accidentó y no podrá ayudarte, tu eres ya viejo y sin su ayuda tendrás muchos problemas para realizar todos los trabajos.

El hombre, otra vez lo miró y dijo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Dios lo sabe.

Pasó el tiempo y en ese país estalló la guerra con el país vecino de manera que el ejército iba por los campos reclutando a los jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar sano y al de nuestro hombre se le declaró no apto por estar imposibilitado. Nuevamente el vecino corrió diciendo:

-Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo rechazaron por su pierna rota. ¡Qué buena suerte has tenido!

Otra vez el hombre lo miró diciendo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Dios lo sabe.

2 comentarios:

Cris dijo...

Qué gran verdad Adonai, entro ahora a leer este escrito y veo que compartimos un pensamiento con diferentes letras, tal vez con diferente sentido pero con una misma enseñanza. Aprovecho para desearte buenas fiestas y mis mejores deseos en estas fiestas navideñas. Soy un poco desastre en esto de llegar a tiempo a felicitar a mis blogueros favoritos pero esta vez no quería llegar tarde por eso llego tan pronto. Regresaré a leerte, por favor no dejes de escribir y poner cosas tan bellas como esto, y recuerda, aunque tarde o llegue en mal momento o a deshora, nunca me olvido, ¿ves? en todo siempre se puede hallar algo positivo :-) un abrazo

Alma dijo...

Hace tiempo que no juzgo si lo que me llega es buena o mala suerte. El año pasado trabajé con una parte de niños más de lo que me correspondia, hubo algunos días que estaba un poco estresada, y me preguntaba el por qué no cojian a otra persona si yo pasaba de la ratio que marcaba la ley???? pasado un tiempo mi hijo se quedó sin trabajo y mi mala suerte y estres se combirtió en su nuevo puesto de trabajo, junto a mi, bendigo cada cosa que llega ultimamente y agradezco,hace tiempo que decidí no pensar en buena o mala suerte, todo llega según un plan de perfección, lo importante es descifarlo.....