05 julio 2012

¿En quién te has convertido?



Hubo un tiempo, cuando aún no sabías hablar, en que eras totalmente auténtic@.
En aquel tiempo jamás fingías ser quien no eres, confiabas plenamente en tí mism@ y no te importaban las opiniones de los demás, te amabas totalmente, tenías muy claro lo que querías en cada instante.
Luego, poco a poco, te fueron educando, fuiste aprendiendo y llenando tu cabeza de conocimientos e ideas que fueron reemplazando tu autenticidad, que las creíste y empezaste a replicar en ellas, y así, cada vez confiaste menos en tí mism@, te amaste menos, fuiste menos tú...
¿En qué te has convertido a estas alturas de tu vida?, ¿sabes quién eres?, ¿sabes lo que quieres?, ¿sabes dónde vas?

26 mayo 2012

Somos espejos




Y fui imaginad@ por la Fuerza Creadora,
que en su locura de Amor me dio vida,
y puso a sus otras creaciones como reflejos de mí mism@,
al fin una sola y única vida aunque aparentemente varia,
para que me reflejara en ellas y me descubriera,
y llegara al Origen de donde surgí,
y me fusionara en la Totalidad, ya complet@...

29 abril 2012

No te resistas a la Luz



Allá donde mires hay luz,
sólo en ella puedes existir,
pues en ella fuiste creada.


Tu naturaleza es luz y buscas realizarla,
pues sólo puedes replicar en lo que eres
por más que intentes otra cosa...


Expresa tu Luz hagas lo que hagas,
estés con quien estés,
pase lo que pase.


La Luz te llama,
en todos los instantes de tu vida,
no te resistas a la Luz...

08 abril 2012

¿Desde dónde miras?


Hay muchas formas de ver las cosas, depende de tu lugar de enfoque...

18 enero 2012

LA FELICIDAD, por Phap Dund

"La felicidad es contagiosa".  Phap Dung, que abandonó su carrera de arquitecto para hacerse monje budista zen, explica en esta entrevista cómo disfrutar más y sufrir menos.


En Plum Village, el monasterio cerca de Burdeos (Francia) donde vive Phap Dung, suenan campanas a cada rato. Y, cuando lo hacen, todo se detiene, en una peculiar versión del escondite inglés. El objetivo es cultivar “mindfulness” o atención plena, lo que él define como “la energía que nos ayuda a estar completamente presentes en la vida”.

Entre otras cosas, esto significa romper la arraigada tendencia de darlo todo por hecho. Abres el grifo y sale agua caliente, por ejemplo, pero el día que se produce una avería, muchos de nosotros nos subimos por las paredes. “La atención plena te ayuda a romper con esa manera de ver tan rutinaria, a apreciar el agua caliente cada vez que abres el grifo. Así puedes disfrutar de cada acto, por sencillo que sea, hasta de atarte los zapatos. Piensa que llegará el día en que no podrás agacharte con tanta agilidad”, señala Phap Dung.

El monje de 42 años, que en su otra vida trabajaba como arquitecto en Los Ángeles (California, EEUU), participa en el retiro sobre atención plena y educación que acaba de concluir en Plum Village, cuartel general del maestro Zen, escritor y activista nominado para el Nobel de la Paz Thich Nhat Hanh.

Acaba de participar en el retiro con una presentación sobre las relaciones personales. ¿Qué tiene que ver la meditación con las relaciones?

La mayoría de nosotros no disponemos de herramientas apropiadas para solucionar los conflictos familiares, de donde surgen luego todos los demás. Puedes vivir con tu familia sin estar realmente ahí. La meditación no es sólo mirar a una pared; también consiste en ser capaz de sentarte a hablar con tu familia con la concentración, compasión y energía necesarias para solucionar conflictos sin herir a nadie. La meditación es una herramienta que permite frenar, estar presente y observar las cosas con más profundidad, en lugar de correr detrás de todo tipo de estímulos. Alguien que medita está en calma, concentrado… puede convertirse en un refugio para la otra persona.

Usted es un monje célibe. No parece la persona más apropiada para hablar de relaciones.

Convivo con otros monjes y monjas. No importa que se trate de un matrimonio, de relaciones familiares o de amistad. Es siempre lo mismo. Por otro lado, la gente cree que los monjes estamos aislados del mundo. Pero es al contrario: antes estaba tan ocupado que no tenía tiempo de observar cómo actuaba. Pero ahora sé que para relacionarme con mis semejantes tengo que aprender a estar en calma, compartir, estar presente… los ingredientes básicos con los que construyes una relación.

Ahí fuera está lleno de estresados con grandes dificultades para escuchar.

Tenemos mucha tensión en el cuerpo y en la mente. Las prisas y el parloteo incesante en la cabeza traen estrés. Se trata de volver una y otra vez a la respiración, identificar cada inhalación como inhalación, cada exhalación como exhalación. Si la mente está ahí, en la respiración, deja de dar vueltas alrededor de otras cosas de fuera. En la sociedad hacemos lo contrario. Los jóvenes no son capaces de estarse quietos ni un momento. Quieren chequear su móvil o su e-mail constantemente. Les digo: ´relájate, no te estás perdiendo nada. Todo continuará ahí cuando vuelvas a encenderlo´. Están constantemente pensando en lo siguiente. Pero la vida sólo transcurre en el presente.

Incluso cuando estamos esperando, sin hacer nada, estamos estresados. Lo veo en el aeropuerto, por ejemplo. Estás rodeado de gente ansiosa, pegada a su teléfono y su ordenador. Pero si es un tiempo de espera, ¿por qué no te relajas? Pero en nuestra sociedad eso se vive como lo normal. Estar constantemente corriendo es lo normal.

Supongo que era de los que corría, de los ansiosos, antes de hacerse monje.

Desde luego. Los Ángeles es una ciudad muy dura, y yo llevaba una vida social intensa. Si te quedabas en casa un sábado por la noche, eras un pringado.

Recuerdo bien la primera vez que acudí a una charla de Thich Nhat Hanh. Nunca había experimentado nada parecido: un hombrecillo capaz de transformar la energía de un auditorio de 6.000 personas con el simple sonido de una campana. Todo se quedó en silencio. Fue la primera vez que me sentí verdaderamente en paz.

Y abandonó su trabajo de arquitecto.

Cuando estudiaba, era de los que quería cambiar el mundo. Pero eso se fue quedando atrás. Me di cuenta de que estaba tratando de tener éxito y de conseguir más y más a costa de perder mi humanidad. Trabajé con muchos arquitectos famosos y vi que no eran felices. Entonces supe que tenía que hacer algo; todavía no sabía qué, pero algo.

¿Pero cómo se cambia el mundo desde un monasterio? ¿Y si todos hiciésemos lo mismo?

Entonces –de estudiante– tenía esa ambición de conseguir grandes cambios. Ahora sé que uno tiene que empezar por uno mismo. Ser amable, ser buena gente. Eso es lo primero.

A todo esto, con tanto sosiego y deliberación, ¿se produce algo?

Tenemos muchas pruebas ya de que la multitarea no es buena. Las empresas no sólo buscan cantidad; cada vez más, buscan calidad, y eso no se consigue haciendo mil cosas a la vez.

Por otro lado, observa a los que producen mucho. ¿Son felices? Hay que reevaluar la cultura del rendimiento y el éxito. El deseo de conseguir más y más con frecuencia hace que pierdas tu dirección y hagas daño a otros. La meditación te ayuda a mantener la dirección y concentración sin perder tu humanidad. Cuando no eres feliz, no trabajas bien. La felicidad, por otro lado, es contagiosa.

¿Cómo define esta felicidad?

Una persona feliz se conoce bien a sí misma. Ama vivir. No está atrapada por sus ideas y emociones. Sabe cómo cuidarse. Esto no significa que tenga que estar contenta todo el tiempo, pero sabe lidiar con su sufrimiento.

Antes creía que era feliz cuando recibía cosas de fuera: fiestas, estímulos interesantes. Pero mira: observa este instante. Este es un momento feliz. Estoy vivo. Estoy hablando con alguien que quiere ayudar a otros. Puedo alimentar mi felicidad. Esto no es una constante, no hay que darlo por hecho; es una práctica que puedo cultivar.

Felicidad, disfrute… poco que ver con las palabras que una asocia con un monasterio: renuncia, oscuridad, sufrimiento.

En otras tradiciones, quizás uno acuda a un monasterio para obtener la felicidad en el futuro. Pero mira la vida. Como si fuéramos una flor: floreces, disfrutas del sol, de la lluvia, y después vuelves a la tierra. Como seres humanos, hemos salido de la tierra, estamos vivos, tenemos el regalo de la conciencia. Quizá vayamos al cielo, no sé; para mí esto es suficiente. ¿Quejarse? ¿Querer ir a otro sitio? Observa con atención lo que hay detrás de ese deseo, de esos pensamientos.

Hay gente que cree que vivir en un monasterio es salir corriendo de algo, pero eso es una mala interpretación. En esta tradición, estamos motivados por el deseo de vivir la vida intensamente y ayudar a que otros también lo hagan. Y a quien diga que esto no es normal, le invito a que examine su vida: correr, tratar de acumular más y más, esperar a los 65 años para retirarte y disfrutar de la vida… Aquí, en el monasterio, vivo intensamente todos los días. No tengo que esperar a jubilarme.

La felicidad es contagiosa sí, pero también lo es el miedo. Y de eso sabemos un rato en España, donde en los últimos tiempos se esparce como un virus…

Los medios de comunicación propagan miedo y negatividad. Se cuelan dentro de nosotros. Por eso hay que protegerse, no regar la semilla del miedo que todos llevamos dentro. Es un estado mental que puedes cuidar con lo que lees, con las conversaciones que mantienes, los programas que ves.

En sus charlas habla de la necesidad de no huir del sufrimiento. ¿Qué quiere decir con eso, exactamente?

Huimos de nuestro sufrimiento porque no tenemos suficiente solidez para confrontarlo. Alguien que es sólido es capaz de afrontar la adversidad y los desafíos de forma saludable. Es como en las artes marciales: si te entrenas y continúas practicando, no tienes miedo. Para conseguir fuerza necesitas alimentar tu capacidad de disfrutar de la vida, tu atención, gratitud por lo que tienes… con todo ello construyes claridad y fortaleza. Esto no significa que no padezcas dolor, sino que no huyes: no enciendes la tele, coges un libro, vas al cine, comes comida basura o te drogas para no esquivar tu sufrimiento.

Escapar no es posible, no funciona nunca. Más tarde o temprano te perseguirá. Quizá por la noche, cuando no consigues dormir. Cada sufrimiento que hayas superado te hará ganar en sabiduría, conocimiento, compasión por otra persona. De hecho, no quieres liberarte de todo el sufrimiento, porque una parte de él te hace comprender a la humanidad.

¿Es lo que pretende, desde aquí?

Para mí es suficiente con que sea capaz de ayudar a una sola persona a ser más feliz. Cuando me muera, no me moriré amargado. No contribuiré a propagar el miedo y amargura en este mundo. Esto no es budismo, es humanismo: dejemos de lado la cuestión religiosa, el monasterio. Los humanos sufren; quieren ser felices… sólo se trata de esto.

23 diciembre 2011

Entrevista a Dios


"Pasa", me dijo Dios. "¿Así que quieres entrevistarme?".


"Bueno", le contesté, "Si tienes tiempo...".
Se sonríe por entre la barba y dice: "Mi tiempo se llama eternidad y alcanza para todo. ¿Qué preguntas quieres hacerme?".
"Ninguna nueva ni difícil para ti... Por ejemplo, ¿qué es lo que más te sorprende de los hombres?".
Y dijo: "Que se aburren de ser niños, apurados por crecer, y luego suspiran por regresar a ser niños.
"Que primero pierden la salud para tener dinero, y enseguida pierden el dinero para recuperar la salud.
"Que por pensar ansiosamente en el futuro, descuidan su hora actual, con lo cual ni viven el presente ni el futuro.
"Que viven como si no fueran a morirse, y se mueren como si no hubieran vivido".
Deja de hablar, sonríe. Sus manos toman fuertemente las mías, y seguimos en silencio.
Después de un largo tiempo, y para cortar el clima, le dije:
"¿Me dejas hacerte otra pregunta?". No me respondió con palabras sino con su tierna mirada, y entendí que decía que sí.
"Como padre, ¿qué es lo que le pedirías a tus hijos?".
"Que aprendan que no pueden hacer que alguien les ame. Lo que sí pueden es dejarse amar.
"Que aprendan que toma años construir la confianza, y sólo segundos destruirla.
"Que aprendan que lo más valioso no son las cosas que tienen en sus vidas, sino a quienes tienen en sus vidas.
"Que aprendan que no es bueno compararse con los demás, pues siempre habrá alguien mejor o peor que ellos.
"Que aprendan que "rico" no es el que más tiene, sino el que menos necesita.
"Que aprendan que deben tratar de controlar sus pemsamientos, o sus pensamientos los controlarán a ellos.
"Que aprendan que bastan unos pocos segundos para producir heridas profundas en las personas que aman, que pueden tardar muchos años en ser sanadas, y que las cicatrices jamás se borran.
"Que aprendan que a perdonar se aprende practicando.
"Que aprendan que hay gente que los quiere mucho, pero que simplemente no sabe cómo demostrarlo.
"Que aprendan que el dinero lo compra todo, menos la felicidad.
"Que aprendan que a veces, cuando están molestos, tienen derecho a estarlo, pero eso no les da derecho a molestar a quienes les rodean.
"Que aprendan que los grandes sueños no requieren de grandes alas, sino de un gran tren de aterrizaje para lograrlos.
"Que aprendan que los amigos de verdad son escasos, y que quien ha encontrado uno, ha encontrado un tesoro, y que los tesoros deben cuidarse.
"Que aprendan que no siempre es suficiente ser perdonado por otros, algunas veces deben perdonarse a sí mismos.
"Que aprendan que son dueños de lo que callan y esclavos de lo que dicen.
"Que aprendan que la verdadera felicidad no es tanto lograr sus metas, sino aprender a ser felices con lo que ya tienen.
"Que aprendan que la felicidad no es cuestión de casualidad, sino producto de sus decisiones. Que ellos deciden ser felices con lo que son y tienen, o deciden morir de envidia y rabia por lo que no tienen.
"Que aprendan que dos personas pueden mirar una misma cosa y ver algo totalmente diferente. Pero que debe bastar a cada cual, lo que cada cual ve.
"Que aprendan que sin importar las consecuencias, aquellos que son honestos consigo mismos llegan lejos en la vida.
"Que aprendan que retener a la fuerza a las personas que aman, las aleja, y que el dejarlas ir, las acerca.
"Que aprendan que la palabra "amor" pierde valor cuando sólo se dice, y que gana valor cuando se practica.
"Que aprendan que amar y querer no son sinónimos sino antónimos, que el querer lo exige todo, y que el amar lo entrega todo.
"Que aprendan que nunca harán nada tan grande para que Dios les ame más, ni nada tan malo para que les ame menos.
"Que aprendan que la distancia más corta a la que pueden estar de Mí, es la distancia de una simple oración, pero siempre que en el corazón haya amor".
Y así, en un encuentro profundo, terminó mi reportaje, y continuamos en silencio.
Chicos, les recomiendo que antes de empezar a juzgar y a criticar o exponer sus pensamientos, posiciones religiosas, raciocinio, etc, comprendan que esto es solo un texto con palabras para el aprendizaje y fortalecimiento de nuestro ser interior. Aprendiendo de estos consejos mejoraremos como personas.
Paz y Amor.

02 diciembre 2011

¿En qué se está invirtiendo tu dinero?

Hace tiempo que vengo pensando en la responsabilidad que tenemos al depositar nuestro dinero en los bancos. Hay informes (yo tengo alguno) que demuestran en qué invierten nuestro dinero, y lo hacen en lo que mas rentabilidad les deja, sea armamento, nucleares, etc.


Por eso, creo que deberíamos tener lo justo para atender los pagos, ya que hoy en día todo está domiciliado, y el resto (quien lo tenga, claro) sacarlo y meterlo aunque sea bajo unas piedras. De otro modo, estamos financiando todo eso que no queremos que siga existiendo, eso que tanto dolor y sufrimiento está causando...

Bueno, pues eso, ya sabéis lo que hay, ahora que cada un@ haga lo que sienta...