08 septiembre 2013
Yo Soy la Luz en tí
Yo Soy la Luz en tí, esperando amorosamente que por fin me reconozcas y te reconozcas, pues Luz eres.
Te afanas tanto en lo externo, te sientes y crees tan incompleto cuando realmente nada se puede añadir a lo que eres, pues eres Mi Creación perfecta y sólo tu falta de reconocimiento y aceptación impiden que te realices, ya que en tu libre albedrío sólo es posible la medida que eres capaz de creer, y en base a ella estableces tu creación.
Deja de buscar fuera de tí, sólo encontrarás espejismos que se difuminarán antes o después, pues tienen su tiempo contado. Vuélvete a tu interior, busca lo impermanente, lo real, mas allá de la forma, tu auténtica naturaleza, e identificate con ella. No sufrirás más desengaños, pues ahí Me encontrarás a Mí y sabrás, por fin, quien eres, por qué existes y lo que Espero de tí...
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Luciano Gil
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06 julio 2013
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14 marzo 2013
Asumir nuestra divinidad
No estoy en contra de nadie pero sí a favor del Dios interior que hay en lo más profundo de cada ser humano. La verdadera espiritualidad práctica -la teórica ya no nos sirve- es aquella que ayuda a que cada ser tome conciencia de quién es y lo viva, no aquella que se empeña en seguir siendo el intermediario imprescindible entre Dios y el hombre.
A muchas personas les cuesta asumir su parte de divinidad y prefieren seguir siendo dirigidas, todos necesitamos un apoyo en un momento puntual, pero la verdadera guía y el definitivo apoyo están en nuestro interior esperando ser realizados...
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Luciano Gil
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26 mayo 2012
Somos espejos
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16 julio 2011
Reacción en cadena
Todo lo que se te pide es que escojas a dos personas con las que tengas resentimiento derivado de algún conflicto, reciente o antiguo.
Por lo que creas que te fue hecho, por diferencias en la forma de pensar de ambos, por actitudes que percibes, etc..
Y acércate a ellas, explícales la razón de tu distancia o hazlo en tu interior en silencio, pero "PERDONALAS" o perdónate que es lo mismo.
Verdaderamente perdona, de corazón, y deja atrás los resentimientos.
¡Que los milagros remplacen tus resentimientos!
No los justifiques con ilusorios recuerdos de un pasado, que además ya pasó.
Recupera el presente, el aquí y el ahora.
Demuestrales que las perdonas, que las amas.
A tus padres, tus hijos, algún familiar cercano o lejano, algún compañero, etc..
Cuando esas dos personas noten el cambio en tu actitud, y te lo expresen de alguna forma, diles que fue producto de un cambio en tu percepción, un acto de perdón, en fin un milagro, y pídeles que a su vez cada uno de ellos escoja a dos personas, las perdone, y que estas a su vez hagan lo mismo.
Y recuerda que además de las personas con las que tienes contacto, que pueden multiplicar este efecto en cadena, también puedes liberarte del pasado perdonando a aquellos que parecen ya no estar contigo, separados por las ilusiones de la distancia, el tiempo e incluso la muerte.
Si crees que no tienes nada que perdonar, entonces haz algo por dos personas, y pide a cada una que hagan a su vez lo mismo por otras dos.
La clave esta en dar al menos a dos personas y pedir a cada una que a su vez lo haga al menos por otras dos.
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01 junio 2011
Condenado eternamente
hace ya tanto tiempo de ello...
que casi no recuerdo el momento exacto,
pero sí que recuerdo aquella voz, una voz como un trueno,
que me conturbó hasta lo más profundo cuando me dijo:
..."Hijo mío, hagas lo que hagas te esperaré siempre,
nunca te juzgaré ni te condenaré,
pues eres obra mía y a Mí estás destinado a volver,
te Amo..."
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29 marzo 2010
Estás, Estás, Estás...
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22 octubre 2008
Todo sigue existiendo
Hay veces que el tiempo te sorprende desapareciendo de golpe, o arrancándote del instante en que estabas y llevándote a otro ya vivido hace mucho…
Es en esos instantes cuando vives la relatividad del tiempo y te das cuenta de que no hay fecha de caducidad para los momentos vividos si sabes o puedes ubicarte de nuevo en ellos sin ansias de atraparlos, cuando aceptas la vida como una sucesión de momentos que sólo permanecen en tu memoria en función del sentir que despertaron en ti.
Dejarse fluir en el curso de la vida es tener confianza en que nunca se pierde nada ni a nadie, que las formas, imágenes, aromas, todo lo que forma parte de los recuerdos, no es sino la expresión de la esencia que impregnó tu corazón y quedó formando parte tuya para siempre, y aunque las formas desaparezcan nunca lo hará su espíritu, ese algo inmaterial que hace posible que en un momento dado, sin esperarlo, te invada una sensación, un sentimiento, un recuerdo que hace que tu corazón se conmueva como la vez aquella, como si estuvieras de nuevo allí, y eso sólo es posible porque sigue existiendo, nada se pierde, todo permanece…
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Luciano Gil
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16 octubre 2008
Crisis
Estos últimos días, quienes vivimos en los llamados países del primer mundo, asistimos a lo que parece una hecatombe económica: bancos a la quiebra, bolsas hundiéndose, pérdida de empleo, etc. Parece que ya nadie duda de que estamos en crisis y la palabra recesión se hace oír cada vez más fuerte.
Pero los seres humanos nos empeñamos en ver todo como hechos aislados, no solemos contemplar la relación de los acontecimientos y se dice que esto pasará y todo volverá a la normalidad.
Le damos mucha importancia a perder nuestros ahorros o nuestro empleo y no caemos en la cuenta que todos los años de excesos y abundancia desmesurada que hemos tenido han sido a costa de generar pobreza en otros lugares.
¿Cuántos años hace que miles y miles de personas de los países llamados pobres sufren y mueren cada día sin que a nosotros se nos agrie la cena en el estómago? Pues sí, desde no se sabe cuántos años, por decirlo suavemente, mueren cada día muchos miles de personas por falta de alimento, no tener agua o beber agua contaminada, o no disponer de atención médica. Eso por no hablar de las víctimas de la guerra o la violencia en general, la explotación, las catástrofes y las formas paupérrimas de vida.
Ahora, cuando nos tocan a nosotros el bolsillo y el empleo es inseguro, lanzamos el grito al cielo y nos desesperamos como si fuera el fin del mundo.
Y en cierto modo parece que esto sea un aviso del fin del mundo, sí, pero de un mundo que ha hecho de la vida un acontecimiento casi imposible, donde el hombre mata y explota al planeta que lo sustenta y al propio hombre, ciego ante el precipicio al que se aproxima y dándose prórroga todavía para reaccionar, ocupado como está en tratar de apurar un poco más el beneficio que está sacando de lo que sea.
Se habla de cambio climático cuando hace dos años todos se reían, se habla de recesión cuando hace cuatro días no se aceptaba la palabra crisis, pero ¿quién habla de lo que los seres humanos tenemos que cambiar cada uno en nuestra vida?
Nosotros, la raza humana, estamos en plena crisis espiritual, humana, de valores, nuestro organismo también está en cambio climático porque deterioramos nuestros propios cuerpos con nuestros estilos de vida nocivos, vivimos con violencia, con soberbia, con avaricia, pensamos mal, en fin, la lista la puede completar cada cual si quiere.
Realmente se nos ha dado todo para poder hacer de esta tierra un paraíso y estamos al borde del desastre. No podemos separar el estado del planeta y la sociedad misma con el estado del propio ser humano. Y nadie, ni políticos, ni religiosos, ni científicos, ni filósofos, nadie llama la atención de una situación que no puede cambiar si el hombre no cambia sus parámetros de vida.
La responsabilidad es de cada uno de nosotros y el momento es ahora. No hay tiempo que perder, ahora menos que nunca, pues no sabemos con cuánto contamos ni en qué punto real de deterioro estamos.
Y no vale con saberlo, eso no cambia nada, es necesario actuar.
Dejar que duela, dejar que el dolor rompa la coraza que nos impide sentir, esa coraza que en vez de protegernos nos aísla y engaña haciéndonos creer que existimos separados de los demás, una coraza que nos impide enterarnos de lo que debemos conocer para realmente ser, una frontera ficticia en la que las barreras son una mera ilusión destinada tarde o temprano a derrumbarse.
Interpretar el lenguaje de la vida, la sincronía, las coincidencias, los sueños, cualquier pequeña cosa nos habla y nos guía si estamos atentos y hacemos caso dejándonos guiar. Amplificar cualquier pequeño suceso para no ver los hechos como algo aislado y sin relación. Existe una conexión entre todo, la vida es una e indivisible, nada está aislado del resto.
Abandonar el miedo que nos atenaza e impide que ampliemos nuestros límites, la resistencia a lo nuevo y desconocido, la comodidad que nos oxida y empequeñece al mermar nuestras inmensas posibilidades. Soltar amarras, no aferrarnos a nada.
Atrevernos a perseguir nuestros sueños, a que la vida sea una verdadera aventura y nosotros los actores, no los espectadores, a sentir todo lo que nos llegue y permitir que ello nos enriquezca, nos temple, nos complete.
Dar siempre la mejor respuesta posible ante lo que vivamos, aunque nadie se entere, pues nosotros sí lo sabemos.
Que nuestro corazón esté sereno ante nuestra vida, sin nada de lo que arrepentirnos, sin nada que ocultar, sin lugar para el disimulo o el ocultamiento.
Vivir la alegría aun en los momentos más difíciles, no sólo por nosotros, también por los demás.
Y confiar, tener fe, sentir que hemos sido creados por una Fuerza, que somos sus criaturas y que hay un Plan perfecto diseñado para que el ser humano realice todo su potencial y manifieste la verdadera divinidad que es, pues esa es su esencia, y a veces, ya lo hemos visto en otros momentos de la historia, el ser humano elige experimentar a través de las circunstancias más difíciles, y el Creador, en una muestra de respeto y amor, se lo permite…
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28 septiembre 2008
Ser de Luz
Millones de células formando carne y huesos,
millones de millones de células puestas de acuerdo
para aceptarse en sus diferencias y trabajar unidas,
billones de células yendo más allá de sí mismas
para formar algo mucho más grande,
un gran ser que ni siquiera repara en ellas
o, como mucho, las ve como partes aisladas de sí mismo,
y no duda en envenenarlas y matarlas,
cuando por desamor le duelen y su atención reclaman.
Millones de células dispuestas a entregar su vida,
para hacer posible una vida más grande,
sabiendo bien que sólo existe vida
y que su sentido es una vida mucho más amplia,
un ser más grande formado por millones como ellas,
y que cada una, solo para sí misma, no tiene sentido.
¿Sabe ese ser lo que saben sus células?
¿Por qué se empeñan ellas en permanecer unidas?
¿Será para crear un ser de carne y huesos,
que come, duerme, trabaja y no repara en ellas?
¿O es para crear la posibilidad de un ser que ame,
un ser que rompa las cadenas que la forma impone,
las reglas emanadas de la manipulación y el miedo,
la hipócrita moral de corazones estancados,
un ser capaz de entregarse totalmente al sentir de un ideal,
de enfrentarse a la muerte y derrotarla,
levantándose de nuevo vivo, más vivo aun que antes,
para que, finalmente, se disgregue
esa materia que le dio la forma,
indultadas ya sus células, libres ya, como él mismo,
y que de él entonces sólo quede su más íntima esencia,
sin nada que oculte lo que siempre ha sido,
pura luz que viaja por el tiempo y el espacio
sin nadie ni nada que lo impida?
No está hecha la luz para ser guardada en una caja,
ni en un cuarto, un palacio o un cuerpo.
No hay barreras que impidan que la luz se muestre,
no hay condiciones que limiten que la luz se expanda.
Bajo la luz todo se ve más claro,
sólo es cuestión de tiempo,
de células unidas, fusionadas,
dando forma a ese ser humano,
esperando el momento de partir, de irse,
porque ya no hacen falta,
y él sea ya lo que desde siempre fue previsto que fuera:
un Servidor de la Luz,
un Ser de Luz.
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Luciano Gil
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04 septiembre 2008
Y después del día...
No vayas a mi tumba y llores
pues no estoy ahí.
Yo no duermo.
Soy un millar de vientos que soplan,
el brillo de un diamante en la nieve,
la luz del sol sobre el grano maduro,
la suave lluvia de verano.
En el silencio delicado del amanecer
soy un ave rápida en vuelo.
No vayas a mi tumba y llores,
no estoy ahí,
yo no morí.
Indio americano anónimo.
No llores por mí, llora por ti,
o mejor aún no llores,
pues tú y yo somos lo mismo
pese al engaño de las apariencias,
apacíguate, entra en tí y me sentirás.
No llores, no tienes motivo,
pues no me fui, estoy aquí, contigo,
siempre estuve y estaré,
en ti, en la tierra, en el rocío,
en el parpadear de las estrellas.
No llores mas por mí,
guarda tu agua para dársela al sediento,
y me la estarás dando a mí.
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Luciano Gil
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28 marzo 2008
I'bn Arabi y La Unidad
mas no eres y jamás has existido.
Si fueras, serías el Señor,
el segundo entre dos.
Abandona tal idea,
porque en nada diferís vosotros dos
en cuanto a la existencia.
Él no difiere de ti y tú no difieres de Él;
si por ignorancia piensas que eres
distinto de Él,
quiere decir que tienes una mente
no educada.
Cuando tu ignorancia cesa alcanzas la paz,
porque tu unión es tu separación
y tu separación es tu unión;
tu alejamiento, una aproximación,
y tu aproximación una partida.
Siendo así que te vuelves mejor,
cesa de razonar y comprende
por la Luz de la intuición,
sin la cual te olvidas de Sus rayos.
Guárdate de dar un compañero a Allâh,
porque en tal caso te envileces
con el oprobio de los idólatras.









